Tanto en Francia como en México es
posible encontrar un buen lugar en donde saciar el hambre y la sed;
un restaurante. Como su nombre lo indica estos lugares tienen
el fin de restaurar a la persona fatigada. Anteriormente, el viajero
de negocios o el aventurero encontraban solaz y reposo en los llamados
hostales o en casas de huéspedes. Existían también las tabernas,
pero en ellas no se servía más que vino y la gente "respetable"
no podía darse el lujo de frecuentarlas.
Poco a poco las tabernas empezaron
a servir comida y después surgió con todo su significado lo que
hoy conocemos como el restaurante, es decir un lugar en donde comer
y beber diversidad de platillos, al que se le ha agregado una atmósfera
especial.
A partir de 1765 un hombre de apellido
Boulanger, tuvo la idea de "restaurar" a todos los que llegaban
a su tienda fatigados y hambrientos. Así que comenzó la comercialización
de productos cocidos, listos para comer. Pero no fue sino hasta
1782 que aparece el primer restaurante como tal. Esta vez es Antoine
Beauvilliers, un ex oficial de la intendencia de los condes de Provenza,
quien abre el primer restaurante del que se tiene noticia, en la
Rue de Richelieu, en París.
Beauvilliers llamó a su lugar "La
gran taberna de Londres", y ahí se servían platos bien
preparados que pronto le llevaron al éxito y su ejemplo fue seguido.
Beauvilliers quizás no lo sabía pero estaba inaugurando un largo
camino que nos llevaría al mundo de los restaurantes de todo tipo.
Sus actividades primarias cambiarían y se sofisticaría con el tiempo
el tipo y la calidad en el servicio, cosa muy apreciada hoy en día.
Uno sale a comer con la idea de quedar
satisfecho, pero también como parte de un ritual humano, pues comer
fuera de casa representa una actividad social de suma importancia.
Se trata de compartir el pan, de convivir con el amigo o el que
lo será muy pronto. En muchas ocasiones los empresarios cierran
o firman un buen negocio sentados frente a una hermosa mesa bien
dispuesta. Luego degustan con placer cada uno de los platillos ofrecidos.
Miles de restaurantes esperan cada
día a las personas que por motivos de trabajo o de diversión se
disponen a gozar un buen rato. En México existe igualmente toda
una serie de restaurantes de cocina internacional y de todo tipo.
Es cuestión de seleccionar. La colonia Condesa es un barrio que
tiene fama de albergar buenos restaurantes con precios módicos,
pero igualmente en el centro, sur y norte de la ciudad existen cientos
de lugares que no demeritan en nada.
Así, tanto en México como en Francia,
encontrar un buen restaurante no es cosa difícil. Tan sólo en París
se puede seleccionar entre más de cinco mil. Muchas veces uno llega
a un restaurante por la recomendación directa de un amigo o de alguien
que ya ha ido y nos ofrece su punto de vista. Luego nos corresponde
a nosotros corroborar lo dicho por el amigo. Hoy el tipo de vida
que llevamos nos ha llevado a buscar algo más que "restaurar" el
cuerpo. Hoy se nos ofrece por lo tanto algo más que comida y bebida;
diferentes atmósferas y decorados nos esperan para hacer
descansar igualmente el alma.
La decoración, el ambiente, la calidad
en el servicio y de los productos que se expenden, así como el tipo
de comida que se sirve contribuyen a hacer la diferencia entre un
buen restaurante y uno de plano malo. Por algo existen las clasificaciones
de estrellas que nos indica la calidad.
La sofisticación en el servicio hace
que a la primera vista de un plato tengamos ya sensaciones visuales
que nos incitan a la experimentación. Así que el único
problema es tomar un poco de tiempo para seleccionar un buen restaurante
y disfrutar del mundo sensual que éste nos ofrece.