Un hombre de empresa que viaja de
un país a otro, ya sea por cuestiones de negocios o simplemente
de vacaciones, sabe bien que cada país tiene sus códigos y costumbres
y que hay que conocerlas para poder entrar en contacto verdadero
con su cultura.
En casi todas partes sucede que el
primer contacto formal de negocios se da en la oficina del empresario
con el que va a hacerse el negocio. En México así es. Se trata
de un recibimiento que corresponde a la calidez del latino. Los
saludos, las presentaciones, la invitación a ponerse cómodo y
a tomar un café o una bebida son parte de esta "ceremonia".
Pero hay grandes empresas que por manejo de tiempo son más directas
y se ahorran algunos pasos, cosa que para los europeos acostumbrados
a "ir al grano" es mejor.
Quizás en un primer momento la conversación
girará en torno a usted, empresario extranjero; ¿cuánto tiempo
lleva en México? ¿Qué ha hecho? ¿Le gusta el país? Y es el momento
para mostrar su interés por el país y obviamente por los negocios.
Si la primera impresión de los mexicanos es favorable, quizás
lo invitarán a un restaurante o a un bar para conocerle mejor.
Para un europeo esto puede parecer extraño, pero es el modo mexicano
de conocer, de juzgar, de observar a su futuro socio de negocios
francés o de otra nacionalidad. Así que sea un poco paciente y
ensaye un nuevo modo de relación.
Durante este tipo de reuniones es
aconsejable descartar algunos temas delicados, que más
que problemas pueden causar incomodiad; hablámos de temas
como la religión, la política, la corrupción o los derechos humanos.
Para concluir un acuerdo a veces
se invita a desayunos de negocios. El desayuno se toma desde las
9 de la mañana y hasta el mediodía. Se trata en realidad de un
refuerzo para las relaciones personales o profesionales. Las cenas
en México son de un carácter más formal y las esposas de los empresarios
están igualmente invitadas. A veces llegan a durar toda la noche.
Aunque usted está tratando de hacer
un negocio, se insiste en que tenga paciencia, porque la impaciencia
muchas veces es para los mexicanos una debilidad del extranjero.
Además y generalmente los mexicanos juzgan primero a sus homólogos
como personas dignas y honestas, y eso les toma un poco de tiempo.
Si todo funciona como se ha planeado para ambos empresarios, si
el negocio ha sido cerrado, pues hay que festejar.
Quizás es tiempo de que usted se
luzca como el gourmet que es, e invite a sus nuevos socios a disfrutar
de una verdadera comida francesa. En México existen buenos restaurantes
franceses, con chefs tanto nacionales como mexicanos que tienen
cuentan con sabiduría y experiencia.
En estos lugares usted puede guiar
a su contraparte para que seleccione una combinación que le dejará
con un buen recuerdo en su memoria gustativa. Igualmente puede
guiarlo con la carta de vinos y en la selección del postre. Cuando
llega el plato de quesos franceses, qué mejor que contar
con un guía francés que pueda indicarnos qué tipo de queso es
este o aquel y cuales son sus atributos. ¡Bon Appetit!